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Un largo camino

Un largo camino

La salida de la estación Linares Baeza fue el lunes 18 y la llegada aquí, a Manila fue el miércoles 20.

Tres días de viaje llenos de sensaciones nuevas. La inquietud por dejar atrás a mis padres y a mis hijos y a todas las personas importantes en mi vida, sólo se sobrelleva por la curiosidad, las ganas de seguir caminando, aprendiendo y, en definitiva, de seguir creciendo.

Al emprender un viaje como este y comprobar en toda su magnitud, las enormes distancias que hay en nuestra tierra, siempre me admira la valentía y la capacidad de aquellas personas que alguna vez fueron pioneros, que se lanzaron a la aventura de viajes interminables y de destino no siempre cierto, La primera visita de un occidental fue la de Fernando de Magallanes, buscando las «islas de la Especiería». En este país se pueden encontrar influencias del continente asiático, taiwanesas, japonesas, musulmanas, españolas, americanas,…Todo esto hace de este país un crisol complejo del que aún apenas conozco nada. Pioneras fueron también las Siervas de San José cunado un día lejano emprendieron un camino en barco que les costó más de un mes de travesía para llegar hasta aquí y extenderse por otras zonas de Filipinas y más recientemente por Vietnam y Guinea Papua.

Como son muchas horas de vuelo, hay que hacer escala y la nuestra fue en Dubai; si veníamos a conocer realidades duras, esa cuidad fue una sacudida en nuestro camino, un mundo completamente distinto al que nos aguardaría más tarde en Filipinas.
un largo camino

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Mezquita de Abu Dhabi

 

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El cielo dubaití brumoso por el calor y la arena

Allí todo es exceso; un país en el que hace menos de un siglo sólo había pastores de cabras y pescadores. El hallazgo del oro negro en toda esta zona del golfo Pérsico, hizo que, como una gran torre de babel, monumento a la ambición, se iniciara una carrera desenfrenada por poseer «lo más»: el rascacielos más alto, el hotel más caro, el anillo de oro y brillantes más grande (más de 65 kilos), el centro comercial más lujoso, la mezquita más rica, la alfombra más grande,….un sinfín de ambiciones absurdas que aquí toman cuerpo y hacen que sus habitantes oriundos se rodeen de riquezas, de lujos y de modernos esclavos; ciudadanos de otras partes del mundo que vienen aquí a trabajar para los emiratíes, todo ello bajo un sol plomizo caluroso y gris con una niebla densa formada por partículas de arena de los desiertos cercanos.

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En Dubai nos encontramos a nuestra
hada madrina particular
¡¡Gracias Soraya!!

No quiero decir que no me resultara muy interesante este alto en el camino, ya que supone un punto de referencia también para analizar estos tipos de vida, diametralmente opuestos a las realidades que he encontrado en mis voluntariados, pero que coexisten en nuestro mundo. Además con un clima de 45 grados y una sensación térmica algunos días alrededor de 60 grados, nos sirvió un poco de aclimatación para que lo que nos íbamos a encontrar en Manila no nos resultara tan grave.

Por fin Manila desde el cielo

Por tanto después de esta escala, nueve horas más de vuelo, y por fin llegamos a nuestro destino. La acogida de Erlin en el aeropuerto fue tan cálida y afectiva que Diana y yo nos sentimos como si hubiéramos llegado a casa.

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En la furgoneta nos esperaba Thon, y los cuatro iniciamos el viaje a la que será nuestra casa las próximas semanas. Y aquí pudimos comprobar uno de los problemas de Manila: el transporte. Según Erlin, las carreteras siguen siendo las mismas pero los coches se han incrementado en número de una forma exponencial: ¡¡tres horas para recorrer 25 kilómetros!!

Una mezcolanza de vehículos entre los que conviven coches modernos, otros más decrépitos, autobuses urbanos, motos, triciclos, bicicletas, y unos colectivos muy pintorescos llamados Jeepneys porque son antiguos jeeps militares pintados con colores muy vivos y con todo tipo de decoración. Y el mayor problema no es el número de vehículos, sino la forma tan agresiva de conducir: hay un escaso respeto por las normas de circulación: se cambia de carril sin previo aviso, no se cede el paso (por eso no se pide) y las calles de sentido único no siempre lo son, pudiendo encontrar de pronto un vehículo cuando estabas tan confiado.

El clima es pesado; hace calor y una humedad la mayor parte del tiempo de un 100%. El aire acondicionado aquí no es un artículo de lujo sino un necesidad de primer orden, ya que sin él desplazarse en un vehículo o vivir en una casa puede resultar una prueba de supervivencia. Nosotras somos privilegiadas y podemos contar con él para dormir y desplazarnos. Por otra parte, la casa está llena de ventiladores diseminados por los principales estancias como un parque eólico en miniatura.

Nuestra llegada a la casa fue también muy grata pues todas las monjas nos recibieron con grandes muestras de cariño. No había ninguna española pero nos sorprendieron las más mayores hablándonos un español bastante correcto aunque un poco olvidado, por los años o por el tiempo que hace que lo aprendieron.

Desde el día que llegamos ya hemos hecho unas cuantas actividades que os iré contando en próximas entradas.

 

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Josefina Nieto. Filipinas 24-07-2016

2 Comentarios, RSS

  • Mariana Maqueda

    comenta:
    30 julio, 2016 a las 11:03 am

    Tres o cuatro meses después de volver de Filipinas, he ido leyendo tu relato y siguiendo muy fácilmente tus pasos y tu experiencia. Gracias por compartírnosla

  • carmela

    comenta:
    14 agosto, 2016 a las 8:42 am

    Muy interesante la descripción que haces del recorrido. Espero seguir encontrando datos de esta aventura valiente, generosa y comprometida. Gracias.

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