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Voluntariado en Cuba. Dosis de realidad en Santa Clara

Después del corto pero intenso tiempo que pasamos en Jarahueca, y aún tratando de digerir nuestro primer encuentro con una Cuba algo distinta a la idea romántica que siempre hemos tenido de ella, Josefina y yo cogimos otra vez nuestras mochilas, para poner rumbo a Santa Clara, una población en la provincia de Villa Clara, situada en el corazón de la isla. Es una ciudad con un espíritu e historia revolucionaria, “liberada” por el Che, con muchas inquietudes artísticas pero que arrastra una losa que les impide avanzar como sociedad al ritmo que marca la presente generación.

Aquí también, las Siervas de San José tienen un hogar donde llevan a cabo una gran labor que abarca diferentes colectivos de la sociedad. Ana Elena y Maria Isabel fueron las hermanas encargadas de guiarnos, ayudarnos, acogernos y, sobre todo, abrirnos los ojos ante una realidad únicamente perceptible cuando la vives y la conoces a través de personas como ellas. Mujeres que tratan de atender las necesidades básicas de muchas familias, pero, principalmente, buscan el bienestar anímico de las personas con las que trabajan y acompañan en su día a día. Ana Elena es una cubana vital, enérgica, con fuertes convicciones y una oratoria que te hace empaparte de las vivencias que cuenta y las experiencias que transmite. Y Maria Isabel, es la joven Sierva de San José que nos acompañó en el encuentro de adolescentes en Jarahueca, una chica muy dulce y entregada, con una ilusión por todo lo que hace digna de admiración.

En la casa de las hermanas, hay puestos en marcha tres talleres en las que ellas trabajan activamente: “Madre Bonifacia”, “Arco Iris” y “Aprendiendo a Vivir”. Así como colaboran en un proyecto para personas con enfermedades mentales llamado “Corazón Solidario”.

El taller “Madre Bonifacia” se ubica en el patio trasero, y allí siete personas de diferentes edades trabajan artesanalmente con imaginería religiosa. Utilizan distintos materiales, algunos difíciles de conseguir en este país, por lo que muchas veces, el trabajo se ve ralentizado por la falta de pinturas acrílicas, moldes de escayola o incluso cartulinas, dentro de un largo etcétera. Durante nuestra estancia allí, nosotras apoyamos este trabajo con la elaboración de “pulsos”, y piedras decoradas con variadas estampas, uno de los productos que más salida tienen.

Este taller es una oportunidad para gente que si no fuera por este trabajo, tendrían serias dificultades para afrontar su día a día, ya que los salarios son mínimos y no se corresponden con el nivel de vida. Son seis mujeres que desempeñan distintas labores, y Rolando, un hombre que se encarga de la carpintería de una manera muy cuidada, habiendo aprendido a trabajar la madera en sus años en el taller. Aquí se les paga un salario digno y tienen unas condiciones laborales adecuadas, algo que escasea en el país. En proyecto está ampliar el taller con un segundo piso para poder dar trabajo a más personas, y, como consecuencia, poder ayudar así a más familias brindándoles las oportunidades que muchas veces ven mermadas.

No tuvimos la oportunidad de conocer en funcionamiento los otros dos talleres puestos en marcha en la casa por encontrarnos en el periodo vacacional, pero Ana Elena y Maria Isabel nos explicaron minuciosamente y con todo detalle en que consisten:

“Aprendiendo a Vivir” es un proyecto dedicado a trabajar con mujeres que se encuentran ante la problemática del sentimiento de soledad que muchas madres tienen que afrontar cuando la mayoría de sus hijos migran a otros países con la esperanza de encontrar un futuro mejor que el que les espera si se quedan en el país que les vio crecer. Este es un problema que va en aumento en esta sociedad sin oportunidades y caracterizado por un desánimo general. En este taller, se reúnen, hablan con la psicóloga, intercambian experiencias y realizan dinámicas de grupo que les ayudan a pasar este duro bache de encontrarse “solas” aún después de haber criado a su familia con tanto esfuerzo y cariño.

El taller “Arco Iris” es un proyecto que organizan las hermanas y financiado parcialmente por Cáritas con la merienda y algunos materiales. Consiste en actividades dirigidas a niños de Primaria, que incluyen tarjetería, expresión corporal, alfarería, guitarra, costura, baile… y tiene como objetivo trabajar valores, emociones o actitudes de vida necesarias para un adecuado crecimiento personal y una buena convivencia. Además de trabajar con los niños que acuden directamente al salir del colegio, también se proponen dinámicas con las familias cada dos meses, donde una psicóloga les orienta en asuntos relacionados con sus hijos y organiza terapias de grupo. Los monitores también tienen encuentros trimestrales para compartir experiencias y así aprender unos de los otros. Todas estas dinámicas en torno a los pequeños suponen un enriquecimiento en su educación, brindándoles herramientas para que su crecimiento y personalidad se vean reforzados por sus familias y entorno, lo que les permite evolucionar en un ambiente de confianza y seguridad, y ser capaces de “luchar” ante cualquier problemática que surja en la consecución de sus sueños de futuro.

Uno de los proyectos que más nos impactó fue “Corazón Solidario”, que surgió de la idea de Víctor, un hombre apasionado y perseverante, que hace unos años experimentó en primera persona las dificultades que encontraba una persona con una enfermedad mental. Así que su vivencia personal se convirtió en un reto y sueño que lograr. Estudió enfermería, y pese a que encontró muchas trabas en el camino, sus ganas hicieron que el empeño y el tesón ganasen la batalla y, finalmente, fundó “Corazón Solidario” con el fin de crear un espacio para personas con enfermedades mentales. Hace cinco años consiguió una sede y empezó a trabajar en colaboración con las Siervas de San José en los talleres que dan forma a este proyecto. En él participan voluntarios con el objetivo de promover una cultura de solidaridad a favor del enfermo mental, y que se sostiene gracias a la ayuda de Manos Unidas, Cáritas y donaciones particulares, principalmente de Estados Unidos y España. El objetivo de los talleres de artesanía, horticultura, cocina…es capacitar a estas personas y ofrecerles un espacio donde desarrollarse. Una mañana, María Isabel nos ofreció la posibilidad de acompañarnos a conocer a Víctor y su proyecto. Nada más estrechar su mano, su mirada nos cautivó, su forma de expresarse, su ilusión por ampliar el proyecto, y su constancia y su esfuerzo, nos emocionaron.

Pasito a pasito ha ido logrando su sueño de crear un espacio para ellos, donde se sienten “en casa”, donde se apoyan, ayudan y potencian sus capacidades y posibilidades, un lugar en el que se sienten escuchados y se facilita la conciencia de sentirse parte del proyecto y de colaborar para que éste siga adelante.Acompañar a Ana Elena y María Isabel en su día a día, ha logrado que conozcamos una realidad muy distinta a la que pensábamos encontrar, ya que en nuestro paso por Santa Clara hemos escuchado muchas historias de vida, y no precisamente fáciles, relatadas en primera persona. Es muy enriquecedor el compartir y conocer a personas que narran sus experiencias y nos abren su corazón. Son los momentos que hacen que pongamos los pies en la tierra y nos demos cuenta de que lo que realmente vale la pena es esto: escuchar sus historias, sensibilizarnos con ellos y tratar de entender cada situación en el contexto que se da, para así transmitirlo a la vuelta a personas que necesitan de esa calidez humana que únicamente se puede percibir cuando una ha vivido lo que relata.

 

Diana
Cuba
02-08-2018

3 Comentarios, RSS

  • Maricarmen

    comenta:
    2 agosto, 2018 a las 5:00 pm

    Que bien Diana ,que se ve el esfuerzo de tanta gente solidaria
    Para hacer el bien por los más necesitados,

  • María Isabel Garcia Valdueza

    comenta:
    10 agosto, 2018 a las 5:44 pm

    Gracias querida Diana por tu paso entre nosotr@s. Tú y Josefina nos dejaron una bella huella en Cuba, en las hermanas de cada comunidad, en los jóvenes, los niños, las ancianas del hogar, las personas y familias que fueron a visitar.
    Gracias Diana por tu frescura, por tu alegria, cariño.
    A las dos, a JOsefina y a ti muchas gracias.
    Ya estamos deseando que vuelvan.
    Las esperamos!!!
    María Isabel. SSJ. Cuba

  • Victor Cuevas

    comenta:
    18 febrero, 2019 a las 8:32 pm

    Hoy fue que vi en la web el articulo que habla sobre Corazón Solidario. Me alegra saber que en otros lugares conozcan nuestra experiencia. De un proyecto que ha dado en Cuba paso a paso y que cuenta con el apoyo de mucha gente sencilla, que colabora desde un poco de arroz, hasta lo mas variado. La Providencia de Dios nos sostiene y la generosidad de las Hermanas Siervas de San José en darse al servicio de estos preferidos del Evangelio, los Enfermos Mentales.

    Gracias Diana y Josefina por promocionarnos y estar en medio de nosotros.

    Victor R. Cuevas
    Gestor de Corazón Solidario

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