“Caminar, aprender juntas y apoyarnos entre mujeres es una forma poderosa de crecer”

Entrevista a Rusbell Idalmy Huete Rivas (Rous)

“No solo acompaño desde mi experiencia, sino también desde el sentir de estar aprendiendo junto a ellas”.

Rusbell Idalmy Huete Rivas —Rous, como la conocen en su comunidad— tiene una historia única. Es técnica de campo de INPRHU, nuestra socia local en Nicaragua, donde acompaña diariamente a mujeres rurales en sus micronegocios. Pero también es emprendedora, apicultora y, recientemente, alumna del curso “Pensar en Grande” junto a las mismas mujeres a las que acompaña en su trabajo. Esta doble perspectiva la convierte en una voz especialmente valiosa.

De aprendiz a apicultora: rompiendo estereotipos 

Todo comenzó en 2015, cuando su padre la inscribió en un curso de apicultura en Santa Rosa, Somoto. “Como resultado logré establecer un micronegocio llamado Abejita Constructora, lo que marcó un antes y después en mi vida”.

Pero Rous descubrió algo más importante: la apicultura era vista como una actividad exclusiva para hombres. “Eso me motivó a demostrar que las mujeres también tenemos la capacidad, la fuerza y el talento para desarrollarnos en ese oficio”. De las abejas aprendió valores fundamentales: organización, trabajo en equipo y constancia.

Cuando la emprendedora se convierte en acompañante

Su experiencia despertó en ella un interés especial: acompañar a otras mujeres marcadas por estereotipos de género. En 2019 se convirtió en técnica de campo de INPRHU Somoto. “Gran parte de mi tiempo lo paso en campo, visitando comunidades. Trabajo principalmente con mujeres rurales que impulsan micronegocios: apicultura, transformación de frutas, comidas típicas y turismo. Son mujeres luchadoras, muchas de ellas madres solteras, que día a día buscan generar ingresos para sus familias”.

Su acompañamiento va más allá de lo técnico: “Las motivo a creer en sí mismas, a innovar y a ver sus emprendimientos como una oportunidad real de crecimiento”.

Y ahora la técnica se convierte en alumna

Cuando le ofrecieron participar en “Pensar en Grande”, el curso gratuito que desarrollamos a través de WhatsApp, sintió una mezcla de emociones. “Me preguntaba si iba a poder terminar el curso, si iba a poder aprender de estos nuevos contenidos”.

Pasar de ser “la que acompaña” a ser “la que aprende” no fue fácil. “Estaba acostumbrada a apoyar, orientar y animar, y ponerme en lugar de aprendiz implicó reconocer que también tengo vacíos, dudas y muchas cosas que aprender”. Pero ese cambio fue valioso: “Me permitió verme con más humildad, abrirme a nuevas ideas y darme la oportunidad de crecer desde otro lugar”.

Aprender “desde dentro” junto a ellas 

Lo extraordinario de su experiencia es que vivió el curso “desde dentro”, como una compañera más. “Desde ese lugar fue más fácil comprender sus miedos, dudas y expectativas, y al mismo tiempo apoyar de manera más cercana a las jóvenes del proyecto”.

Esta vivencia fortaleció los lazos de confianza: “No solo acompaño desde mi experiencia, sino también desde el sentir de estar aprendiendo junto a ellas. Caminar, aprender juntas y apoyarnos entre mujeres es una forma poderosa de crecer y de impulsar procesos de cambio en nuestra comunidad”.

Herramientas que ya se están aplicando 

En su propio emprendimiento, Rous ha aplicado herramientas concretas del curso: “Comprendí la importancia de llevar un registro claro de ingresos y egresos, actualizar inventarios y elaborar tablas que me permiten analizar en qué debo reducir gastos. Hoy sé cuándo y cómo invertir”.

También ha creado alianzas a través de cooperativas para adquirir materia prima a mejor costo, y ha puesto en práctica los siete pasos para delegar eficazmente. “Escuchar los testimonios de otras mujeres que comenzaron desde cero y hoy son grandes empresarias me ha motivado profundamente. Ya di mis primeros pasos en este proceso que no es fácil, pero tampoco imposible”.

Redes que cruzan fronteras

Participar con mujeres emprendedoras de Perú y España fue revelador. “Son mujeres que han enfrentado caídas en sus negocios y se han levantado con fuerza, como águilas. Escuchar sus historias me llena de inspiración”.

Destaca especialmente la historia de Jessica Fabiola: “Por la claridad que tenía de sus metas y su capacidad de ser flexible ante los cambios. Cuando una tiene determinación, al final retoma sus sueños y lucha por cumplirlos”.

Su mensaje a otras mujeres 

A las técnicas o trabajadoras de desarrollo que dudan en participar como alumnas, Rous les dice: “Que aprovechen esta oportunidad para aprender a partir de las historias compartidas. En ellas se reflejan experiencias, errores y aciertos que contienen elementos de gran relevancia para el éxito que podemos construir en el futuro”.

Y a las mujeres emprendedoras de su comunidad: “Que crean profundamente en sí mismas. Que reconozcan la fuerza y la capacidad que llevan dentro para lograr todo lo que se propongan. El camino no siempre es fácil, habrá dudas y momentos de cansancio, pero cada paso que den las acerca a sus sueños. Organícense, caminen juntas, busquen apoyo y construyan redes, porque cuando una mujer se siente acompañada y respaldada, avanza con más confianza”.

Resiliencia

Si tuviera que resumir su experiencia en una palabra, Rous lo tiene claro: Resiliencia. “Crecer frente a los desafíos y confiar en mi potencial”.

¿Recomendaría esta formación? “Sí, a todas las personas que deseen crecer en el aspecto personal, social y económico, ya que esta formación aporta en todos los ámbitos de vida del ser humano”.

La historia de Rous lanza un poderoso mensaje: ser acompañante no significa tenerlo todo resuelto, sino estar dispuesta a crecer junto a quienes acompañamos. A veces, ponernos del otro lado es lo que nos permite ser mejores en lo que hacemos.