Cinco ediciones, cinco causas. Este año, Palencia corre con las mujeres que aprenden a programar en Medellín.
Isabel Blandón llega cada día a clase en la Zona Nororiental de Medellín con una certeza: que aprender algo nuevo puede cambiar su vida.
Su compañera Daniela María Martínez lo confirma: «Gracias por creer en mí y darme la motivación para cumplir con mis sueños».
Mujeres como ellas fueron el referente y la inspiración para los casi 200 niñas y niños del Colegio San José Arenales que este 17 de junio salieron a correr unidos por un hilo rojo — símbolo de unión y solidaridad entre Palencia y Medellín.
Cinco años, dos mundos, un mismo compromiso
Nuestro comité de voluntariado en Palencia lleva cinco años demostrando que desde las aulas se puede contribuir a construir un mundo más justo.
«Sigo apostando por esto por la ilusión que genera en las familias del cole y en los niños por colaborar con una causa justa. Cada vez las familias se implican más y eso nos hace seguir tirando para adelante». — Soraya Guerrero · coordinadora del Comité de Voluntariado TDS Palencia
En el Colegio San José Arenales, Isabel Calvo es el puente entre ese compromiso y el alumnado, las familias y el profesorado.
«El alumnado participa con entusiasmo e ilusión. Entre sonrisas, esfuerzo y compañerismo, dan cada paso consciente de que su participación contribuye a una buena causa. Al cruzar la meta, comparten la misma emoción: la satisfacción de haber comprobado que, cuando se unen muchas pequeñas acciones, se pueden lograr grandes cambios.» — Isabel Calvo · responsable de las acciones de TDS en el Colegio San José Arenales
Y lo confirman sus propias palabras:
«Estaba cansada, pero seguí corriendo porque quería ayudar.» «Me gustó correr todos juntos por una buena causa. Fue un día muy especial.» «Volvería a participar porque ayudar a los demás me hace sentir bien.»
A 8.000 kilómetros de Palencia, Isabel Blandón y sus compañeras demuestran cada día que el talento no tiene fronteras ni género. Llegaron al proyecto buscando una oportunidad y encontraron mucho más: formación, acompañamiento y la certeza de que sus sueños son posibles. La misma certeza, curiosamente, con la que Isabel trabaja cada año desde el colegio para que esta carrera suceda. Dos realidades distintas, un mismo nombre y una convicción común. Y en los dos lados del Atlántico, personas que creen en ellas y hacen posible que sigan adelante.
El proyecto que mueve esta carrera
En la Zona Nororiental de Medellín, las mujeres tienen el reporte más alto de hambre de la ciudad y enfrentan una brecha de género que las excluye históricamente del sector tecnológico. Mujeres programando el Cambio, impulsado por TDS junto a la Institución Técnica San José Obrero y las Siervas de San José, les abre esa puerta: formación en desarrollo web e inteligencia artificial, acompañamiento psicosocial y una apuesta clara por su autonomía económica. En 2025 arrancó con 10 mujeres. En 2026, esas 10 avanzan mientras un nuevo grupo de otras 10 inicia su camino.
La pulsera roja que recibió cada participante fue el símbolo de esa unión. Llevarla fue una forma de decir que el talento no tiene género, que el acceso al conocimiento tecnológico es una cuestión de justicia — y que, desde Palencia, también se puede aprender de quienes, al otro lado del mundo, están cambiando las cosas.