“Cuando una mujer descubre su fuerza, no solo transforma su propia historia: abre camino para muchas otras”

Entrevista a Mayra Sarela Cisneros Sánchez · Técnica Acompañante — Radio Cutivalú · Proyecto Sembrando Libertad, Piura, Perú

“A veces las mujeres creemos que no podemos, pero dentro de nosotras existe una fuerza que aparece cuando empezamos a creer en nosotras mismas”.

Sarela llegó al proyecto desde la comunicación, pero se quedó por las personas. Técnica acompañante en Radio Cutivalú para el proyecto Sembrando Libertad —financiado por la Xunta de Galicia y ejecutado junto a Taller de Solidaridad—, acompaña a mujeres en Piura que buscan autonomía económica y una vida libre de violencia. Madre, comunicadora y testigo de una transformación que, dice, también la ha cambiado a ella.

De la comunicación al acompañamiento
 

Sarela siempre quiso poner su carrera al servicio de las personas. Formada en comunicación para el desarrollo, fue comprendiendo que acompañar a mujeres no es “enseñarles”, sino escuchar, aprender junto a ellas y caminar en sus procesos.

Para ella, hablar de autonomía económica es hablar de algo más profundo que los ingresos: es dignidad, capacidad de decidir, ruptura de ciclos que a veces se heredan de generación en generación. Y ahí es donde la comunicación, dice, encuentra su verdadero sentido.

La maternidad le ha dado además una perspectiva que no se aprende en ningún aula. Ese  “malabarismo” de equilibrar tantas responsabilidades la acerca de verdad a las mujeres que acompaña: “No soy experta en sus historias, pero sí comparto la vivencia de equilibrar tantas demandas. Y  eso me ayuda a conectar mejor”.

 
Sembrando Libertad: mucho más que un negocio
 

El proyecto trabaja con mujeres en Piura para que fortalezcan sus capacidades y generen sus propios ingresos. Pero Sarela es la primera en matizarlo: “No es solo capacitación en negocios. Es un espacio donde se trabaja la autoestima, los derechos y el liderazgo. Es sembrar confianza para que cada mujer pueda construir su propio camino”.

Su día a día mezcla los micrófonos de la radio con visitas a comunidades, reuniones y acompañamiento cercano. Los resultados no siempre son espectaculares a simple vista. Pero son reales: mujeres que al inicio dudaban en participar y hoy se animan a opinar, a tomar decisiones, a expresar lo que sienten.

También hay cambios en los hogares. Al inicio, algunos hombres miraban el proyecto con desconfianza. Con el tiempo, varios han empezado a involucrarse o al menos a mostrarse más abiertos al diálogo: “No es un cambio total, pero sí es un paso importante hacia relaciones más equitativas”.

Y detrás de todo esto hay algo que Sarela nombra sin rodeos: la violencia de género. “Se aborda hablando claro sobre derechos, sobre lo que es violencia y lo que no debe normalizarse. Porque cuando una mujer genera sus propios ingresos, tiene más herramientas para salir de situaciones difíciles”. La autonomía económica no es solo un objetivo del proyecto: es una de las vías más concretas para romper ese círculo.


Mujeres que transformaron el dolor en acción
 

En esta fase, Sarela trabaja con la Red de Mujeres de Veintiséis de Octubre y la Red de Mujeres de Morropón, con el apoyo de las redes de Chulucanas y La Matanza —que participaron en la primera fase y hoy funcionan como referentes del proceso.

Son mujeres que decidieron organizarse en lugar de quedarse en el silencio. “Su liderazgo no nace de la casualidad; nace de la experiencia, de la resiliencia y de la decisión de transformar el dolor en acción comunitaria”.

La conexión con ellas, dice Sarela, se construye de una sola manera: escuchando de verdad, sin juzgar. Y el espacio donde más viva siente esa conexión es la radio: ahí se abren conversaciones reales, y las voces de las mujeres tienen valor.

“Muchas veces pienso que yo aprendo tanto como ellas. Su capacidad de resistir, de levantarse y de volver a intentar es realmente inspiradora. Este trabajo me ha recordado que el cambio es posible, incluso en los contextos más difíciles”.

Una alianza entre el mundo y el territorio
 

Detrás de Sembrando Libertad hay una alianza que marca la diferencia. Taller de Solidaridad aporta experiencia en cooperación internacional y acompañamiento técnico. Radio Cutivalú pone lo que ninguna organización externa puede comprar: décadas de presencia en el territorio y la confianza que eso genera en las comunidades.

Juntas, hacen posible que las mujeres participen no solo porque hay talleres, sino porque sienten que hay un espacio donde sus voces importan. Y a través de la radio, esas historias se amplifican, posicionando en la agenda pública la igualdad y la autonomía económica como lo que son: una necesidad, no un privilegio. Todo ello con el apoyo de la Xunta de Galicia, que financia el proyecto.

El sueño de Sarela
 

Cuando le preguntas qué sueña para estas mujeres al finalizar el proyecto, la respuesta tiene dos capas. La primera es concreta: que sus negocios sean sostenibles, que los ingresos les den estabilidad, que nadie vuelva a hacerlas sentir pequeñas o incapaces.

La segunda es más grande: “Sueño con que no se queden con lo aprendido solo para ellas. Que lo compartan, que lo repliquen, que se conviertan en un verdadero motor de desarrollo dentro de sus comunidades”.

Su mensaje a las mujeres que hoy atraviesan momentos difíciles es directo: no están solas, y esa fuerza que creen no tener sí existe, aunque al principio no la vean.

“Cuando una mujer descubre su fuerza, no solo transforma su propia historia: también abre camino para muchas otras”.