“Cuando ves con tus propios ojos la realidad, ya no puedes ser la misma persona” Cristina Escribá Saus· Coordinadora del comité de voluntariado de Valencia
Cristina lleva años trabajando en un sector muy masculinizado, observando injusticias hacia las mujeres y decidió que tenía que hacer algo. Buscó una organización que estuviera en consonancia con sus valores y después de un largo recorrido buceando por Internet dio con nosotras. Así comienza su historia con TDS…
Cuando algo encaja sin forzarlo
Cristina no llegó hasta Taller por casualidad. “No quería una ONG dedicada a la mujer sin respeto por el género opuesto”, explica. “Busqué mucho, ya que mis valores estaban por encima de cualquier cosa, y navegando, navegando, os encontré.”
Lo que encontró la retuvo. TDS apuesta porque las mujeres lideren sus propias vidas, y eso conectó directamente con lo que ella veía cada día en su entorno profesional: niñas, adolescentes, mujeres jóvenes que necesitan referentes. “Ojalá yo hubiera tenido personas a mi alrededor con impacto social en las que poder reflejarme”, señala. Las cosas se fueron hilando solas, sin esfuerzo, con pequeñas colaboraciones a través del comité de Alicante que fueron creciendo. Hasta que llegó el momento de dar un salto sin vuelta atrás.
Dos semanas que lo cambiaron todo
Cristina se preparó emocionalmente durante todo un año antes de partir hacia su voluntariado internacional para acompañar y conocer los proyectos que apoyamos en Piura (Perú). Fue sin expectativas. Y lo que vivió allí fue, en sus propias palabras, “auténtico”. “Poder acompañar a muchas mujeres para que tuvieran una calidad de vida diferente me llenó por dentro”, recuerda. “Sentí la alegría de ver que ellas, pese a la situación que viven, no se quejan, son alegres, salen adelante en circunstancias adversas. Eso me llenó más de fuerza.”
Pero el voluntariado no solo le dio: también le exigió. Le mostró realidades que duelen. La trata de personas, el embarazo adolescente, la violencia de género normalizada. Mujeres que patrullan sus propias calles de noche para proteger a sus vecinas. “Son unas valientes”, escribió desde allí. “Toda mi admiración a estas mujeres que, además de soportar machismo en sus casas y fuera, también patrullan cuando cae la noche.”
Y en medio de todo eso, el voluntariado le confirmó algo en lo que ya creía: “Tu das, pero también te dan. Eso es lo que lo hace especial.” De Piura volvió diferente. Cristina lo tiene claro: “La forma de mirar a mi alrededor cambió. Cambia todo. Hasta cómo sientes.” Vine con gran fuerza a nivel mental, más de la que me fui. Soy mucho más consciente en el día a día. Es como que se te quita el velo real de los ojos porque ves otras formas de vivir que no conoces e integras todo eso en tu día a día. Te vuelves mucho más humana.” Ese empuje, dice, no se ha marchado. La acompaña cada día.
De vuelta a casa, con una nueva misión
Al volver, Cristina quería seguir. No de cualquier manera, sino de forma sostenida, desde Valencia, su ciudad. El problema era que no había sede. “Así que lo hablamos y aquí estamos, iniciando el camino de un nuevo comité”, dice con la misma sencillez con la que parece hacer las cosas.
El comité lo forman tres mujeres que se conocen desde hace más de dieciocho años: Cristina, Laura y Patricia. Las tres con las ideas muy claras y con una importante dosis de empatía. Laura lo describe como “un motor de ideas que contribuyan a la mejora de la vida de la mujer”. Patricia habla de “crear impacto, dar visibilidad a las desigualdades, reivindicar el lugar de la mujer en el mundo.” Cristina añade lo “fantástico que es poder contar con personas así a mi alrededor, con estas características y proyección.”
Valencia, dice, está lista para esto. “Es una ciudad solidaria, cálida, humana. Se vuelca con la gente. Podemos dar gran visibilidad para crear un impacto transformador en las personas”.
El voluntariado no se explica, se vive
Si tuviera que resumir en una palabra lo que significa para ella ser parte de TDS, Cristina no lo duda: “Evolución. Es evolución constante.”
Y para quien todavía está pensando en dar el paso, el mensaje es tan directo como ella: “Le diría que pruebe, que hacer cosas nuevas siempre oxigena, y que el voluntariado es algo que se vive y se experimenta cuando se prueba, porque la transformación personal es real.”
