«Dejamos de hablar de marketing para hablar de vida»

Programa MentoRIES · Entrevista a cuatro voces

MentoRIES es nuestro programa de mentoría social, con el que conectamos a mujeres emprendedoras con profesionales voluntarias que las acompañan en el desarrollo de sus negocios. Pero no es una mentoría al uso: pone a la persona en el centro y combina el asesoramiento empresarial con el empoderamiento emocional, la autoestima y las redes de sororidad. El objetivo no es solo que los negocios crezcan — es que las mujeres que los sostienen también lo hagan.

En esta edición, dos mentoras gallegas — Liza y Lara — acompañaron a dos mujeres emprendedoras del proyecto Sembrando Libertad, que impulsamos junto a Radio Cutivalú en Piura, Perú: Romina y Bilma. Ninguna de las cuatro sabía exactamente lo que iba a encontrar. Una experiencia posible gracias al apoyo de la Xunta de Galicia, que financia tanto MentoRIES en Galicia como el proyecto Sembrando Libertad en Perú.

Lo que ninguna esperaba

Romina dirige en Piura una granja porcina con años de recorrido y casi ninguna presencia digital. Se animó a participar en mentoRIES esperando fórmulas para vender más. Encontró algo que no buscaba: «Confianza. Encontré espejos. Mujeres que me retaron, que me celebraron, que me dijeron “a mí también me pasó”. Encontré una versión de mí que sí se cree capaz.» Su mentora Liza, experta en marketing y comunicación, tenía un miedo concreto antes de empezar: mirar la realidad de Romina desde la suya propia. «Mi mayor preocupación era terminar proponiendo soluciones que tuvieran sentido para mí, pero no para ella.» Se encontró con una mujer de fortaleza enorme, con una mirada que no terminaba en ella misma sino que se extendía a su comunidad.

Bilma tiene en el distrito de Veinticinco de Octubre, en Piura, un negocio de venta de comida, bebidas y productos de primera necesidad — el Fundo de Marco y Bilma — en fase inicial. Buscaba actualizarse y proyectarse hacia el futuro. Encontró la felicidad de integrarse en un grupo y la certeza de que no estaba sola. Su mentora Lara, con años de experiencia en proyectos de impacto social desde MudaLAB, esperaba un espacio para compartir herramientas de gestión. Descubrió otra forma de entender el emprendimiento: «basada en la familia, la cercanía y la capacidad de adaptarse a los recursos disponibles».

El momento en que algo cambió

Para Liza y Romina, el punto de inflexión llegó en silencio, en una de las sesiones por WhatsApp con el Atlántico de por medio. No fue un momento grande. «No pasó nada extraordinario, pero sí ocurrió algo muy importante», recuerda Liza. «Ese momento en el que la comunicación se abre con confianza plena. Dejamos de estar en esa fase de conocernos para empezar a construir juntas.» Desde ahí la mentoría cambió de dirección: «Dejamos de hablar de qué podía hacer el marketing para hablar de su negocio, de cómo afectaba a su vida, a su entorno y de lo que realmente necesitaba.» Para Romina, hubo también otro momento que no olvidará: el día en que las compañeras contaron sus historias en grupo. «Todas aplaudimos como si fuera nuestro. Ahí entendí que el éxito de una es el éxito de todas. Ese día se rompió la competencia y nació la red.»

La historia de Lara y Bilma se construyó de otra manera — más despacio, más desde dentro. A través de WhatsApp y Zoom, Lara fue descubriendo lo que había detrás del Fundo de Marco y Bilma: «Detrás de una pequeña iniciativa familiar hay mucho trabajo, creatividad, capacidad de adaptación y una red de afectos que sostiene el día a día.» Bilma encontró en ese proceso algo que no tenía: la seguridad de relacionarse con otras mujeres, de saberse parte de algo más grande que ella misma.

Lo que se llevan

Liza lo dice con la claridad de quien ha entendido algo que no puede desaprender: «Yo dejé de pensar cómo resolvería yo ese problema y empecé a entender cómo podía resolverlo Romina.» Romina nombra la barrera más difícil de todas: la del «no puedo pedir ayuda» y la del «tengo que demostrar que puedo sola». «Rompiendo eso, rompimos también el miedo a cobrar lo que valemos, a delegar, a fallar en público. Nos dimos permiso para ser mujeres emprendedoras y empresarias sin culpa».

Lara se lleva la inspiración de la forma de Bilma de conocer a sus clientes, de adaptarse, de mantener el negocio funcionando siempre con alegría: «Su capacidad de adaptación para afrontar la vida con mucha alegría y optimismo.» Bilma se lleva la amistad de Lara, el asesoramiento compartido y algo que no tenía cuando llegó: la seguridad de alcanzar lo que se propone.

«Todas cargamos batallas invisibles. Y juntas pesan menos».

25 años caminando juntas.

Una mujer que cambia transforma a las que la rodean.
Las que la rodean transforman su comunidad.
Las comunidades transforman estructuras.