Día Mundial del Medio Ambiente. 10 años del Baguazo en el Amazonas peruano

Día Mundial del Medio Ambiente. 10 años del Baguazo en el Amazonas peruano

Hoy, 5 de junio de 2019, día en el que se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente entendemos que es fundamental hablar de los pueblos indígenas que, desde la mayor reserva natural del planeta, se enfrentan a los grandes intereses comerciales y a las grandes empresas extractivas, con el único objetivo de preservar su modo de vida y su entorno natural. Un territorio que es uno los pulmones de nuestro planeta, sin cuya existencia se pondría en peligro el equilibrio ecológico del mismo.

En concreto queremos acercarnos a los pueblos Awajún y Wampis, protagonistas de los proyectos que desarrollamos en Santa María de Nieva, en el norte de la Amazonía peruana, junto a la organización local Servicio Agropecuario para la Investigación y Promoción Económica (SAIPE) y junto a la Congregación Siervas de San José y su misión en Chiriaco.

Dos pueblos que, un 5 de junio de hace 10 años, se enfrentaron a uno de los días más trágicos de su historia, “El Baguazo”. Una fecha en la que el mundo entero pudo ser testigo del abuso y vulneración de derechos por parte del Estado Peruano. Un día en que personas que forman parte de nuestra organización temieron por su vida y vieron como gente muy próxima perdía la suya y cómo, además, el Estado Peruano no dejó pasar la oportunidad de criminalizar a la población indígena por el solo hecho de defender la selva del expolio y la contaminación.

El Baguazo, bajo el gobierno del expresidente Alan García, fue la trágica culminación de las protestas en toda la Amazonía peruana en contra de la nueva legislación estatal en el marco de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU. En 2008 tuvo lugar el primer paro amazónico, que logró derogar dos decretos legislativos que vulneraban los derechos de los pueblos indígenas y que daban facilidades a las empresas extractivas para acceder al territorio. En 2009 se volvió a convocar otro paro, que en este caso buscaba derogar más decretos legislativos que continuaban amenazando los territorios indígenas del Amazonas. Decretos que anulaban el proceso de consulta previa en concesiones a empresas extractivas, que permitían la privatización de bosques o la venta de tierras indígenas a terceros.

Tras más de 50 días de paro, en el que participaron más de 6.000 personas en la provincia de Concorcanqui y Bagua, el 5 de junio de 2009, a las 6 de la mañana, las fuerzas policiales del estado comenzaron a disparar a la población. Este negro día terminó con 33 muertos, según cifras oficiales, entre policías y civiles. Este trágico suceso puso la realidad de los pueblos amazónicos peruanos en la portada de la actualidad nacional, situación que hasta entonces era prácticamente invisible o nula para el resto del país.

Hoy, 10 años después de este suceso, otro 5 de junio, en el Congreso Peruano se debate la aprobación de la nueva ley de hidrocarburos, que pretende aprobar el fracking (sistema de extracción petrolífera sin garantías medioambientales) en la costa y en la selva peruana, así como el aumento de las concesiones extractivas a 80 años y la limitación de la participación ciudadana; no sé realizarían consultas previas ante las concesiones. La aprobación de esta nueva ley que afecta directamente a los territorios indígenas y a las comunidades campesinas, traerá graves consecuencias sobre el medioambiente y la biodiversidad del país.

Foto cedida por Diego A. Benavente Marchán

Desde Taller de Solidaridad queremos denunciar esta situación y nos sumamos en sus reivindicaciones a los pueblos indígenas, y concretamente la lucha de los Awajún y Wampis. Desde 2003 nuestra entidad colabora en la zona con distintas organizaciones: la Congregación Siervas de San José, en Chiriaco, apoyando proyectos educativos y SAIPE apoyando proyectos productivos y de gestión sostenible del bosque. Muchos de estos proyectos han sido posibles gracias a la implicación en la cooperación internacional de entidades como son la Xunta de Galicia, la Obra Social la Caixa, El Concello de Lugo, La Diputación de Coruña, Integral Solidario y la Fundación Thaismon.

Junto a SAIPE, intentamos promover y apoyar las iniciativas de esta organización frente a la desnutrición y la anemia que sufre gran parte de la población local en el departamento del Amazona y en especial en la provincia de Condorcanqui, donde se registran los niveles más altos de pobreza extrema y desnutrición del Perú.

Los Awajún y los Wampis, anteriormente conocidos como “jíbaros”, que habitan la amazonía desde hace más de 7.000 años, siempre han vivido en armonía con la naturaleza, respetando la biodiversidad, alimentándose y nutriéndose de sus aguas, animales y plantas. Su forma de vida siempre ha favorecido el ciclo natural del entorno; su tradición semi-nomada daba pie a una regeneración constante de los espacios que ocupaban. Poco a poco, con la llegada de los “apash” (la gente de afuera en Awajún), esa realidad fue cambiando. Con la apertura de escuelas empezó su asentamiento en comunidades, que quedaron perpetuadas a partir del año 79 con la Ley de Comunidades. Una ley que les obligaba a asentarse para poder tener un título comunal de propiedad sobre la tierra. Hasta hace unos años ésta ha sido la forma legal más efectiva de defender su territorio, aunque ha perjudicado a la biodiversidad de la zona, ya que el asentamiento forzado ha dado lugar a un abuso involuntario de los recursos que no permiten la regeneración de las zonas donde se asientan las comunidades. En la actualidad los Wampis se han constituido como Gobierno Autónomo, bajo su lema “El tiempo es agua”, y los Awajún están en el proceso, tratando así de defender su territorio y todo lo que en el habita.

Este problema no existiría si el Estado Peruano respetara la soberanía y la libre determinación a la que tienen derecho los pueblos indígenas en el Perú, tal y como establece la ratificación del convenio 169 de la OIT en 1994. Pero, por el contrario, el Estado ha venido vulnerando sus derechos y vendiendo las tierras heredadas de sus antepasados, en su mayoría a empresas extractivas que arrasan y contaminan el agua, el suelo y el aire del que vive la población amazónica. Ejemplo de ello son: el oleoducto nor-peruano que atraviesa su territorio y que ha tenido ya más 6 derrames o fugas de petróleo sobre las que no se ha tomado medidas; el conflicto por el oro, que desde hace más de 60 años se perpetúa en la Cordillera del Cóndor (entre Perú y Ecuador) o las más de 50 dragas (máquinas que ilegalmente se dedican a lavar oro con mercurio) esparcidas por los ríos de la zona sin que el Estado intervenga para desmantelarlas. La contaminación en la zona cada vez va a más y tiene consecuencias severas en las familias, que ven como sus hijos e hijas se enferman por bañarse en el rio o como sus chacras (huertas) dejan de producir alimentos, o como los países de la Unión Europea dejan de comprar cacao de la zona por los altos niveles de cadmio presentes en los granos.

Hoy, 5 de junio de 2019, Día del Medio Ambiente y aniversario de “El Baguazo”, desde Taller de Solidaridad queremos unirnos a la ciudadanía peruana y reclamar el derecho de la población peruana a una Amazonia sana. Alzamos nuestra voz por el respeto de los derechos de los pueblos indígenas, pues ellos han convivido en armonía y resiliencia con la naturaleza desde hace miles de años. Todas las culturas deberíamos tomar nota y aprender de esa convivencia y de su sabiduría sobre el cuidado del bosque, si queremos que el planeta siga vivo y que las generaciones futuras hereden un ecosistema sano.

 ¡La selva no se vende, la selva se defiende!