Las mujeres agricultoras, constructoras del futuro alimentario

El 20 de diciembre de 2017 se adoptó en la Asamblea General el Decenio de las Naciones Unidas de la Agricultura Familiar para el periodo 2019 – 2028. Este plan de acción mundial nace con el objetivo de aportar una nueva perspectiva sobre lo que significa la Agricultura Familiar en un mundo cada vez más cambiante y destaca el papel que desempeñan las familias productoras en la erradicación del hambre y en la construcción de nuestro futuro alimentario.

Desde TdS nos sumamos a este Decenio, apoyando a las personas que cultivan el campo, principalmente a las agricultoras familiares, mujeres a las que reconocemos como principales agentes de cambio, imprescindibles para lograr el objetivo de Hambre Cero, alcanzar los ODS y promover un planeta más equilibrado y resiliente.

Según la FAO en el mundo hay cerca de quinientos millones de familias que practican la agricultura a pequeña escala, siendo el setenta por cien del trabajo desarrollado por mujeres. Sin embargo, éstas enfrentan enormes restricciones sociales, políticas y económicas. Considerando que, en la Agricultura Familiar todos los miembros del hogar participan en las tareas agrícolas, el reconocimiento para las mujeres no es el mismo que para los hombres. Por norma general, los hombres trabajan cultivos cuya producción se destina a la venta y a la exportación, mientras que las mujeres se encargan de los huertos familiares para autoconsumo. El hombre produce mientras que el trabajo de la mujer, siendo el mismo, tiende a verse más como una extensión de sus labores reproductivas. De esta manera su papel queda relegado a un segundo plano, quedando normalmente excluidas en la elaboración e implementación de programas y políticas agroalimentarias, en el acceso a insumos y a formación, y en muchos otros aspectos vinculados a la consideración de agentes productivos.

Reconocer la desigualdad de género es fundamental para entender las relaciones de poder en las zonas rurales y poder trabajar para disminuir las brechas de género en la agricultura.

Conscientes de la situación a la que se enfrentan las agricultoras, desde TdS y a través del trabajo de nuestra socia local en Guatemala, Sagrada Tierra, el año pasado y lo que llevamos de este, hemos promovido el liderazgo, la participación y las capacidades productivas de treinta y siete mujeres indígenas guatemaltecas y sus familias en Sayaxché, un municipio situado en el departamento del Petén. Acciones a las que ha contribuido el apoyo económico de la Diputación de Málaga.

En la comunidad de El Jordán, la Asociación de Mujeres Oxlajú Aj, dedicadas a la producción de aves de corral, ha tenido acceso a herramientas y formación, lo que ha permitido a sus integrantes mejorar notablemente su producción. Estas mujeres han mejorado sus ingresos y han fortalecido su seguridad alimentaria consiguiendo una indudable mejora en su nutrición y la de sus familias.

De igual manera, las mujeres lideresas y socias de la Asociación Oxlajú Aj han comenzado a participar en los comités comunitarios de desarrollo COCODE de su comunidad gracias a un proceso de formación ciudadana, que ha permitido fortalecer sus capacidades y conocimientos y gracias a ello hoy tienen una mayor influencia en su comunidad y con las autoridades locales.

Desde que comenzó el año 2020, estamos viviendo una emergencia sanitaria a nivel mundial debida a la COVID-19, que nos está poniendo a prueba como sociedad. En estos meses de confinamiento, de restricciones, de cierre de fronteras, se ha remarcado la importancia de apostar por la producción local y por la Agricultura Familiar. El motivo es muy claro: gracias a la agricultura familiar aquellas personas con menos recursos han podido alimentarse y continuar sus vidas.

Desde TdS seguiremos apoyando estos procesos de empoderamiento, de fomento de la producción local, de liderazgo y de emprendimientos de mujeres, ya que son la clave para poder reducir las desigualdades, la pobreza, y poder alcanzar los ODS en el mediano plazo. Además, consideramos que para mejorar las condiciones de vida de las familias con las que trabajamos, es fundamental trabajar desde un enfoque de género, en base al desarrollo de políticas de igualdad de oportunidades y buscando el empoderamiento de las mujeres.
Por todo lo expuesto, desde Taller de Solidaridad seguiremos impulsando proyectos como éste que permitan cerrar las brechas de oportunidades de hombres y mujeres y lograr un desarrollo equitativo e igualitario para que ninguna persona se quede atrás.

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