Lo que ninguna red criminal puede quitarte

Este 30 de julio, Día Mundial contra la Trata de Personas, ponemos el foco en la respuesta: en todas esas mujeres que han sabido tejer a su alrededor una tela de araña que las mafias no pueden atravesar.

Lidia Inga de la Cruz monta su juguería, gestiona sus cuentas y en 2025 renunció al subsidio del Estado para vivir solo de lo que ella misma genera. María del Rosario Silva tiene su negocio de impresiones y copias, es vicepresidenta de la red de soporte de su distrito y cada día conversa con sus clientas sobre sus derechos. Yesica Uturunco decora pasteles en Urcos (Cusco, Perú) y sueña con Le Cordon Bleu. Las tres tienen algo en común: han construido lo que ninguna red criminal puede comprar ni falsificar.

Las redes de trata saben muy bien a quién buscan. Según el Informe Mundial sobre Trata de Personas 2024 de la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), el número de víctimas detectadas creció un 25% entre 2019 y 2022, impulsado por la pobreza, los conflictos y el cambio climático como principales factores de vulnerabilidad. «Las principales víctimas son mujeres jóvenes en situación de pobreza extrema, con bajo nivel educativo, sin redes de apoyo y sin oportunidades», confirma Ana María Calderón, responsable del Centro Wasi Nazaret en Checacupe (Cusco, Perú). Lidia, María del Rosario y Yesica ya no encajan en ese perfil. Y no es casualidad.

Un negocio propio

Cuando Lidia dejó de depender de los ingresos de otro y cuando María del Rosario decidió emprender, dejaron de ser el objetivo que buscan las redes de captación: mujeres sin ingresos, sin opciones, dispuestas a creer cualquier promesa de trabajo bien pagado. «A las mujeres les diría que se fortalezcan, que conozcan sus derechos y se valoren, porque una mujer empoderada tiene más herramientas para defenderse», asegura María del Rosario.

La UNODC confirma que en la mayoría de los casos las personas se convierten en blanco de la trata por causa de sus necesidades económicas. Por eso la autonomía económica es el primer escudo: una mujer con ingresos propios, que conoce sus derechos y gestiona su negocio, no necesita aceptar falsas promesas de empleo.

«La pobreza y la falta de oportunidades de estudio y trabajo empujan a jóvenes y familias a aceptar propuestas engañosas». Ana María Calderón. Responsable del Centro Wasi Nazaret en Checacupe. Perú

Una red de mujeres

El engaño más difícil de detectar no viene de un desconocido. Viene de alguien de confianza. «La modalidad de captación a través de padrinos o madrinas no suele ser reconocida como posible engaño, ya que estas figuras son vistas tradicionalmente como personas de confianza y autoridad», explica Karem Farfán, directora de WAYRA en Quispicanchi (Cusco, Perú). En 2018, una familia campesina de Huaro que había participado en los talleres de WAYRA reconoció la señal a tiempo. Su hija de cinco años fue rescatada en Arequipa antes de que fuera demasiado tarde. Lo que los salvó no fue la suerte — fue el conocimiento.

ONU Mujeres establece que el empoderamiento colectivo y las redes de apoyo son herramientas fundamentales para que las mujeres puedan protegerse, tomar decisiones y hacer escuchar su voz. «Necesitamos que cada ciudadano, familia y comunidad fortalezca su ‘sistema inmunológico’ a través de la educación, la vigilancia y la solidaridad», dice Karem. En Piura (Perú), ese sistema tiene nombre concreto: las Redes de Soporte y Acompañamiento a Mujeres donde Lidia y María del Rosario no solo encontraron apoyo, sino voz. Lidia hoy es presidenta de la Red Provincial de Soporte y Acompañamiento a Víctimas de Violencia de Morropón-Chulucanas e impulsa ordenanzas para que las mujeres de su comunidad tengan un espacio donde se escuche su voz. Una mujer con red es una mujer que sabe a quién llamar, qué denunciar y cómo actuar.

Un proyecto de vida

En Urcos (Cusco, Perú), Yesica Uturunco decoró su primer pastel en el CETPRO San José y descubrió algo que no esperaba: «Podía expresar mi arte a través de la pastelería. Hoy trabajo en lo que amo y aún sueño con Francia y con hacer ese curso en Le Cordon Bleu.» Lo que el CETPRO le dio no fue solo una titulación — fue un horizonte. Y tener un horizonte propio es exactamente lo contrario de la vulnerabilidad que aprovechan las redes de captación.

El Manual de la UNODC sobre lucha contra la trata reconoce la formación profesional y la educación como instrumentos clave de protección. «Los niños y adolescentes, en muchos casos, quedan al cuidado de nadie porque los adultos migran buscando empleo. Crecen solos, lidiando con un sentimiento de abandono que los lleva a aceptar cualquier cosa que les ofrezca un poco de cariño, aunque implique riesgos enormes», describe María Liliana Escobedo, responsable del CETPRO San José de Urcos (Cusco, Perú). El trabajo del centro es precisamente ese: que ningún joven de Urcos tenga que elegir entre el abandono y el engaño.

«La prevención de la trata debe ser asumida como eje transversal en todos los niveles del sistema educativo», dice Ana María Calderón. No como una asignatura más. Como la certeza de que quien tiene un proyecto de vida es más difícil de engañar.

«El mensaje que les traslado es que los sueños se hacen realidad, que nada es imposible». Lidia Inga de la Cruz. Emprendedora y lideresa comunitaria, participante del proyecto Juntas por la Igualdad. Piura. Perú.

Un negocio, una red de mujeres, un proyecto de vida. Eso es lo que ninguna red criminal puede quitarte.

Si tienes conocimiento de algún caso de trata de personas, no dudes en denunciarlo a las autoridades competentes. La línea nacional peruana contra la trata es el 1818 y la española el 900 10 50 90.