Cerramos este mes de diciembre la tercera edición de mentoRIES, nuestro programa de mentoría social para mujeres emprendedoras que ya se ha convertido en una pequeña gran comunidad de aprendizaje, apoyo y crecimiento. En nuestro encuentro final, “el Café Conectadas”, de la mano del equipo de 50 Pés, hemos podido compartir lo vivido a lo largo de estos meses, celebrar los logros obtenidos y reforzar los lazos creados.
Porque no se trata solo de un programa de emprendimiento. Es una forma distinta de acompañar, de escuchar, de sostener procesos vitales y profesionales desde una mirada feminista, inclusiva y centrada en las personas, con un impacto social real.
MentoRIES forma parte de nuestro proyecto Enredadas en el Cambio, una iniciativa que desafía los modelos tradicionales de emprendimiento —masculinizados e individualistas— para visibilizar proyectos liderados por mujeres que priorizan la sostenibilidad, la justicia de género y el impacto comunitario. Esta edición se ha desarrollado en Galicia gracias al apoyo de la Xunta de Galicia.
Emprender poniendo a la persona en el centro
Desde sus inicios, mentoRIES se distingue de otros programas de mentoría por su enfoque integral: acompaña el desarrollo del negocio poniendo a la persona en el centro, trabajando el empoderamiento emocional, la autoestima y la creación de redes de sororidad. En esta edición, 11 mentoras gallegas —profesionales voluntarias de sectores como comunicación, finanzas, digitalización, orientación laboral, psicología social o coaching— han acompañado durante tres meses a 11 emprendedoras. Entre ellas, tres mujeres peruanas vinculadas a Cutivalú, una de nuestras socias locales en Perú que cuenta con más de 30 años de trayectoria dedicada a promover el desarrollo sostenible, los derechos de las mujeres y el fortalecimiento de comunidades rurales en la región de Piura. Esta participación internacional refuerza la conexión local-global del programa y consolida la Red Internacional de Emprendimiento y Solidaridad (RIES).

Formación especializada y acompañamiento continuo
El programa se estructuró en dos fases complementarias. La primera, entre mayo y julio, consistió en una formación online especializada en mentoría social desarrollada por la consultora 50 Pés, una cooperativa gallega formada por Mariola Mourelo (facilitadora de grupos) y Helena Sanmamede (economista), referentes en acompañamiento empresarial desde la perspectiva feminista y de economía social.
Los cuatro módulos formativos abordaron temas que van desde los fundamentos de la mentoría social, el liderazgo femenino e igualdad, la interseccionalidad, el empoderamiento económico y digital, y la resiliencia y conciliación en el emprendimiento. La segunda fase consistió en el acompañamiento directo a las emprendedoras, complementado con foros de intercambio y sesiones grupales, estas últimas también dinamizadas por 50 Pés.

Diversidad de perfiles, necesidades comunes
La diversidad ha sido uno de los sellos de identidad de esta edición. Las emprendedoras participantes han llegado desde ámbitos tan distintos como la joyería artesanal sostenible, la moda upcycling, la cosmética natural, la gastronomía tradicional peruana o la economía social, la dinamización cultural rural y la producción de alimentos locales.
Sus necesidades han sido igualmente variadas: fortalecimiento en redes sociales y marketing digital, orientación financiera y administrativa, estrategias de posicionamiento de marca, gestión de asociaciones culturales o superación de barreras emocionales. Pero cada proceso ha sido acompañado por las mentoras de forma personalizada, desde la cercanía y el respeto a los ritmos de cada mujer, combinando conocimientos técnicos con escucha activa y apoyo emocional.
“Se trata de contribuir a un sistema de emprendimiento sostenible donde más mujeres sean dueñas de su tiempo”_Lara Capeáns, mentora.

Una comunidad que crece: colaboración voluntaria externa
Una de las novedades más destacadas de esta edición ha sido la participación espontánea de profesionales externas al programa que ofrecieron asesoramiento especializado, mostrando que mentoRIES no es solo un programa…es una comunidad que se cuida y crece. La idea llegó de la mano de Lucía Leal Sueiras, una de las mentoras participantes, quien se encargó de coordinar esta colaboración para ofrecer un apoyo más completo a su mentorizada. Entre las personas que se sumaron a esta iniciativa se encontraban emprendedoras como Natalia Varela, de O Espíritu da Colmea, quien asesoró a Karina Paola Maza Inga, productora peruana, para mejorar aspectos técnicos de su producción apícola.
Resultados tangibles y transformación mutua
“Las mentorías me ayudaron a resolver dudas sobre mi negocio, valorar mi trabajo y conocer nuevas formas de ver mi proyecto gracias al apoyo de personas expertas. ¡MentoRIES permite avanzar y crecer!” _ Karina Paola.
Porque a través del programa, las emprendedoras mentorizadas han podido fortalecer sus capacidades de gestión, mejorar la toma de decisiones estratégicas, superar barreras estructurales y emocionales, y ampliar su red profesional. Un aprendizaje igual de transformador para las mentoras, quienes, a través de MentoRIES han descubierto nuevas realidades del emprendimiento de mujeres, compartido herramientas desde una mirada ética y feminista, enriquecido su desarrollo personal y profesional, y contribuido activamente a construir un ecosistema emprendedor más justo y diverso.
“Quiero apoyar a mujeres que por razones estructurales no pudieron alcanzar su potencial”_ Elimar Galviatti.
Seguimos caminando juntas
Esta comunidad imparable de mujeres conectadas sigue su camino y continúa creciendo. En enero pondremos en marcha una nueva edición que volverá a apostar por esta metodología innovadora en la que se combina acompañamiento emocional, capacitación técnica y redes de sororidad como fórmula efectiva para impulsar proyectos empresariales liderados por mujeres en contextos de vulnerabilidad.
MentoRIES demuestra que otro modelo de emprendimiento es posible: uno que pone en el centro a las personas, que valora el impacto social por encima del beneficio económico individual, y que construye comunidad desde la diversidad y el apoyo mutuo.
