Acerca de este Proyecto
- Dónde: Municipio de Sayaxché, departamento de Petén, Guatemala. Comunidades de Agua Chiquita, La Lucha y Santuario II.
- Con quién:373 personas participan directamente: 193 mujeres y 180 hombres, organizados en 93 familias.
- Cuándo: Desde 2026
- Junto a quién: Sagrada Tierra
- Financiado por: Xunta de Galicia
Descripción del Proyecto
Pobreza, violencia y tierra en riesgo
Las comunidades indígenas maya q’eqchí de Sayaxché, en el norte de Guatemala, viven una situación de triple vulnerabilidad: les cuesta alimentarse, las mujeres sufren desigualdad y la tierra que les da de comer se está deteriorando. Las familias cultivan lo justo para sobrevivir, pero las sequías y los cambios climáticos cada vez más frecuentes ponen en peligro incluso eso. La dependencia de una agricultura de subsistencia de baja productividad deja poco margen ante cualquier imprevisto.
Las mujeres son quienes más trabajan: cuidan la familia, producen alimentos y sostienen la vida comunitaria, a menudo en solitario. Sin embargo, tienen muy poco acceso a formación, recursos o espacios donde tomar decisiones. La violencia machista existe pero se silencia, agravada por el aislamiento geográfico y las barreras culturales e institucionales. Y mientras tanto, la deforestación y el agotamiento de los suelos amenazan los recursos naturales de los que depende la supervivencia de estas familias.
Mujeres indígenas, motor de cambio

En las comunidades de Agua Chiquita, La Lucha y Santuario II viven 93 familias maya q’eqchí que son el corazón de este proyecto. Las protagonistas son ellas: madres, agricultoras y lideresas que cada día alimentan a sus familias y mantienen viva su comunidad, muchas veces en solitario y con escasos recursos. Su fuerza y su conocimiento del territorio son el punto de partida de todo lo que aquí se construye.
A su lado, los hombres participan como compañeros de proceso: aprenden, reflexionan y asumen una responsabilidad compartida en el hogar y en la vida comunitaria. Juntos están construyendo algo más justo, con las mujeres al frente. El proyecto llega de forma directa a 373 personas —193 mujeres y 180 hombres— y de forma indirecta a otras 667 de las tres comunidades. Todo ello de la mano de Sagrada Tierra, organización con más de veinte años de presencia y raíces profundas en el territorio.
Agroecología, derechos y entorno sano

El proyecto trabaja en tres líneas complementarias para mejorar la vida de estas comunidades de manera duradera. Primero, refuerza la alimentación familiar: se crean 93 huertos agroecológicos, tres viveros comunitarios y sistemas para recoger agua de lluvia, con formación práctica continua dirigida especialmente a las mujeres para que sean ellas quienes lideren la producción de alimentos.
Segundo, fortalece el liderazgo femenino y trabaja para prevenir la violencia de género: se apoyan los Comités Comunitarios de Mujeres, se ofrecen talleres sobre derechos humanos y se emite una campaña de radio en español y en q’eqchí que llega a toda la comunidad. Tercero, impulsa el cuidado del medioambiente con un diplomado en educación ambiental, jornadas de limpieza y campañas de reforestación. Todo el proyecto respeta los saberes y la cosmovisión maya q’eqchí, y contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2, 5, 13 y 15.
