Paco Muguiro: más de sesenta años comprometido con la sociedad peruana

“No se enreden en que esta sea emprendedora, hagan que el pueblo sea emprendedor, metan al alcalde, que participen las instituciones, creen instituciones, creen tejido social”.

Jesuita luchador y comprometido con la justicia social, lleva más de sesenta años afincado en Perú. Su trabajo con la población peruana le ha convertido en un gran conocedor de la realidad de este país, donde ha impulsado numerosas iniciativas a favor las personas en situación de vulnerabilidad. Entre ellas, se encuentra Radio Cutivalú, de la que es presidente y con la que actualmente colaboramos en el proyecto de Emprendimientos para la Igualdad en la región de Piura.

¿Cuáles han sido los cambios más importantes que ha vivido Perú desde que llegó a este país?

Cuando yo llegué, el 30% de la población vivía en las ciudades y el 70% en el campo. Ahora, al contrario, el 70% malvive en las ciudades. En aquellos tiempos empezaba la migración del campo a la ciudad. Perú es un país muy centralista, todo pasa por Lima, de hecho, es el país más centralista de América Latina. En ese momento empezó a crecer desproporcionadamente y ahora Lima tiene una tercera parte de la población del país (once millones de los treinta y cuatro que viven en Perú).

¿Se acuerdan de la novela de Vargas Llosa que decía: “¿En qué momento se jodió el Perú?”?* Pues para Vargas LLosa y los limeños fue el día en el que el Perú profundo entró en Lima, y se empezó a hacer oficial, porque el Perú real no era oficial, estaba escondido. Ahora está en las ciudades y en la costa. Si pregunta a la gente en Lima de dónde es, le dirán de: Iquitos, Cuzco, Ayacucho… Lima es la ciudad más quechua hablante del mundo (un millón de personas), pero no se atreven a hablarlo, y ese es un gran problema.

Por lo tanto, antes era un país agrario y rural, y ahora es un país urbano que vive principalmente de exportaciones de materias primas, por lo que el Perú en números grandes no está mal, pero familiarmente sí lo está, porque no se comparte, no se distribuye la riqueza. La ley es el mercado y el mercado no redistribuye. Además, se gestiona mal y hay mucha corrupción. El Perú ha tenido cien mil millones de dólares de reservas (bueno eso es el neoliberalismo, no apuesta por lo público y fomenta el individualismo), pero nos llega la pandemia y somos el país del mundo en el que más número de muertos ha habido en proporción: doscientos mil muertos.

*Novela: Conversaciones en la Catedral (1968)

¿Cuáles son los principales retos que afronta ahora Perú desde su punto de vista?

Por un lado, los cultivos ilegales: la coca y la minería y la tala ilegal Las tres destruyen el ambiente, pero la minería ilegal está acabando con la selva. Ahora los obispos de los vicariatos han escrito una carta diciendo que el Estado ha perdido la soberanía sobre la selva. Eso también es parte del neoliberalismo, hacer estados chicos.

Otro reto es la corrupción y otro la mala política, porque no hay partidos políticos, lo que hay son organizaciones para las elecciones. Y, ¿quién está interesado en organizarse? Todos los que tienen negocios ilegales. Esos son los que van al Congreso, de hecho, de los ciento treinta congresistas que hay en el Perú este año, ochenta están denunciados. Es un Congreso de delincuentes. Keiko Fujimori ha tenido la desfachatez de denunciar como banda criminal al periodista Gorriti, a Vela y a Domingo Pérez, que son los fiscales que están viendo el caso de Lava Jato. Y seguramente quedarán impunes Keiko y los que estuvieron metidos.

Han creado una ley por la que ahora los de la madera, el petróleo, la minería ilegal, la coca… pueden hacer lo que quieran en la selva. Han matado a treinta y cuatro indígenas defensores de sus territorios y no aparecen en la ley de desarrollo de la Selva, no aparecen las comunidades nativas, y para ellos eso es desarrollo de la Amazonía. Quieren hacer una carretera que atraviesa toda la selva para sacar los productos, la tratan como la despensa del Perú, y sin embargo en la selva están los pueblos originarios. Nosotros los estamos invadiendo, los estamos colonizando.

Estamos ante una situación gravísima y no sabemos qué hacer, yo no sé qué hacer. Hay mucha inseguridad, el Estado no solo ha perdido soberanía sobre la selva, sino sobre la calle. Ahora en la calle te asaltan. Además, al igual que en Europa, han subido los precios de los alimentos, con la diferencia de que en Perú alrededor del 70% de la gente se gasta el 80% en la alimentación y el 20% en otras cosas, mientras que en Europa es al revés.

Otro de los grandes problemas es que se ha roto el tejido social. En 2009 fue el “Baguazo”, se levantó toda la selva del Perú y le dijo a Alan García: “no queremos esa ley”, y por un mal operativo policial hubo cincuenta muertos. Ahora este movimiento sería imposible porque esos dirigentes ya no existen, otros están metidos en la minería ilegal y otros en la coca. Y en la costa pasa lo mismo, porque otra de las cosas del neoliberalismo y su individualismo es que se ha acabado con las organizaciones, con los sindicatos. Yo he vivido, después de las dos Guerras Mundiales, una época en la que se privilegiaba la sociedad, lo público, lo colectivo. Pero, de pronto, se le ocurrió a Margaret Thatcher decir que la sociedad no existe, que solo existe el individuo. Y entonces para que vas a crear, por ejemplo, sindicatos, cada uno tiene que bailar con su pañuelo, por lo que lo público desaparece. 

Pero ¿qué es la política? La política es el arte del bien común, el arte de cómo manejar lo público. Pero si tú manejas mal tres ministerios: Salud, Educación y Justicia, mal vamos. Estos tres ministerios son los que llegan a todos, porque los ricos se buscan la educación, la salud y en cuanto a la justicia, saben hacer las cosas. Pero, a las mayorías quién les defiende. En las cárceles del Perú no hay ni un medio rico, bueno, ahora están los cinco presidentes, menos Fujimori, que necesitaba salir porque tenía una enfermedad terminal y ahora resulta que está en la calle, da conferencias de prensa sin oxígeno, y para colmo se presenta como candidato, sin importarle la prohibición constitucional que tiene por haber sido juzgado y condenado.

Y los problemas siguen. Otra cosa que ha ocurrido en toda la costa del Perú es que, debido a una ley, como no, de Fujimori, en el año 1995, las comunidades campesinas no podían vender las tierras, al menos de que el 50% de los socios comuneros se pusieran de acuerdo para venderlas. ¿Qué ha hecho con esto la empresa privada? Ha falsificado asambleas, ha falsificado socios y ha corrompido o estaban ya, a los dirigentes y se han quedado con las tierras de las comunidades de la costa.

Yo estoy metido en un proyecto de estos, en el que resulta que de un plumazo les han quitado diez mil hectáreas y en esas hectáreas está la gente que había salido del valle por las inundaciones del 2017 y que se han instalado en esos medio desiertos. Hay unas diez mil personas, algunos tienen agua, pero la gente de este proyecto no tiene porque el Ministerio de la Vivienda no les puede poner el agua al estar en territorio privado. Si hacen un convenio con la empresa, entonces el Gobierno sí les podría hacer llegar el agua, pero eso supondría reconocer que el terreno es de la empresa y ellos dicen que no, que es comunal y llevan siete años sin agua potable. Necesitan que un camión de la región, dos veces a la semana, les lleve agua a unos depósitos que tienen.

Ante esta situación, esta gente decidió perforar un pozo. Lo hicieron a la antigua usanza, con polea y baldes, hasta llegar a los veinte metros. Después, me pidieron ayuda y les conseguí mil dólares para que siguieran profundizando hasta los 40 metros, y salió agua a los 35 m, pero salada. Entonces, el dueño de las tierras les denunció por invasión, pero al final la Fiscalía les dio la razón a estas personas, diciendo que el derecho al agua potable está por encima del derecho de propiedad. De ahí hicimos un proyecto que han aprobado entre la Fundación Heres 40.000 € y Cáritas Sevilla 15.000 $ para continuar los trabajos del pozo hasta los 80 metros. Como veis, la gente lucha y lucha, pero en Latinoamérica se mueren todos los días mil cuatrocientos niños por no tener agua potable.

La gente se ha manifestado en numerosas ocasiones contra lo que está ocurriendo, se sublevaron cuando salió Pedro Castillo y no convocaron elecciones, pero mataron a 49 personas, asesinadas por balas de la policía o del Ejercito. De hecho, el Congreso tiene el 4% y la presidenta el 5% de aprobación, o sea que lo aprueban nada más que los mafiosos. Ante esta situación, qué haces. Yo no digo que no haya que aprobar los emprendimientos, sino que la gente salga junta, no se trata de que haya tres emprendedoras, sino que el pueblo sea emprendedor, que el barrio sea emprendedor. Que no salgan solo los privilegiados, sino que la gente tenga las condiciones de vida necesarias para poder salir adelante. Yo he trabajado en alfabetización durante mucho tiempo, y a mí me han dicho dos personas cuando aprendieron a leer: “ahora veo”, “he nacido de nuevo”. Las conquistas individuales son importantes, pero hay que tejerlas para que sean colectivas.

Hay gente muy emprendedora bien orientada. Por ejemplo, conozco a un campesino que se trae huevos de trucha desde España en avión, a un pueblo de un distrito de Jaén (Perú), pero sabes qué, lo comparte con los demás, les dice: “haz lo mismo, yo te enseño, yo te ayudo”. Y ahora, en lugar de uno hay veintiuno. Eso es emprendimiento. Pero es que el sistema no quiere, le preocupa eso de que la gente se una porque empiezan a entrar en el mercado. Esto es lo que hay que fomentar, que la comunidad tiene que llegar a ser emprendedora y eso de que la sociedad no existe es un chiste que nos cuentan. No se enreden en que esta sea emprendedora, hagan que el pueblo sea emprendedor, metan al alcalde, que participen las instituciones, creen instituciones, creen tejido social.

Ante la debacle político total que está sufriendo el Perú, me han comentado que la Unión Europea y las ONGs grandes se están planteando que en lugar de dar cincuenta mil euros para hacer que cincuenta hectáreas de maíz produzcan ciento cincuenta kilos pasen a quinientos kilos, que lo que hay que hacer es producir ciudadanos, porque de otra manera, ¿a dónde vamos?, y que iban a empezar a aprobar proyectos de ciudadanía. Pero es que no sabemos cómo hacerlo. Por eso estamos tan mal en política en todo el mundo. Hemos perdido totalmente el sentido de lo público, del bien común, del Buen Vivir y donde termina la política empieza la violencia.

Ante esta situación, ¿cómo surge y qué función cumple Radio Cutivalú hoy en la sociedad?

Radio Cutivalú nació como una emisora alternativa, no comercial, para difundir los proyectos que tenía y que tiene el CIPCA, pero nació jurídicamente autónoma por si alguna vez había problemas, que los ha habido, para que fueran independientes, aunque están en el mismo local y tienen la misma ideología. Y ambas estamos en lo mismo, en buscar alternativas para que la gente salga adelante de forma colectiva. Es importantísimo, para que la mujer salga adelante. Porque la mujer está ahí debajo del todo. Por ejemplo, si aquí, en España, hay cincuenta feminicidios al año, en el Perú hay ciento cincuenta, que se sepa, y somos la mitad de población.

Entonces, ¿dónde tenemos que poner el foco las organizaciones para enfrentar este problema de la violencia hacia las mujeres?

En las mujeres, trabajando con ellas, capacitándolas para que se empoderen. Además, en Perú las mujeres, por eso mismo de estar pisadas han aprendido a luchar más que los hombres. Hay muchas madres solteras que sacan a sus hijos adelante, ¿cuántos padres solteros hay que den de comer a sus hijos? No son capaces.

Y, ¿qué cree que se puede hacer para que la situación de la mujer mejore con independencia del contexto?

Es que este es un problema cultural y la cultura la llevamos en la sangre, se mama, se respira. Yo digo que un niño está en la escuela desde la barriga.

La primera escuela es la casa, y la madre, si ve que el que grita es el padre, aunque no les pegue, el que lleva la plata es el padre, el que decide las cosas es el padre… Y eso estando bien la cosa.

La segunda escuela es la propia escuela, son los profesores y las profesoras, que profundizan lo que traen de la familia. Y la tercera escuela es la calle. Eso lo digo por la radio a cada rato.

En la calle se ve a los hombres tomando en una esquina y a las mujeres trabajando. Por ejemplo, en el Día de la Madre, las mujeres se visten bien, les hacen regalos, pero la comida de la fiesta la sigue preparando y sirviendo la madre.

¿Cómo cree que un programa que impulsa el emprendimiento femenino puede contribuir a mejorar la situación de la violencia de género contra las mujeres?

Porque el emprendimiento femenino les da poder, las empodera. No solo poder por los conocimientos que recibe, por la de capacitación, sino poder económico, porque muchas madres que son maltratadas no se separan porque se plantean qué van a hacer para alimentar a sus hijos.

¿Cuál es entonces el enfoque de emprendimiento que se impulsa desde Radio Cutivalú?

Pues como le acabo de contar, pero hay que desmenuzarlo, porque a la gente le están metiendo por la radio, por la televisión el emprender, y nosotros somos muy individualistas en general. Tenemos que romper con eso para hacernos sociales, pero ahí entran muchas cosas, entra la ética. Tú no te puedes desarrollar como ser humano si no te desarrollas junto con el otro.

¿Qué papel cree que juegan los medios de comunicación, como la radio, para combatir la lacra de la violencia de género?

A mí me parece fundamental porque los medios de comunicación hacen oficial las cosas, la ponen en agenda. Deja de ser una cosa escondida y tanto la mujer como el hombre empiezan a reaccionar y la mujer si se le da herramientas empieza a tener poder y empieza a protestar. Aunque en un principio yo no creía en la radio, me parecía una pérdida de tiempo. En aquel entonces yo estuve en la fundación de Radio Cutivalú, porque estaba en el CIPCA, pero en ese momento estábamos por el cambio rápido, queríamos el cambio ya. 

Pero ahora creo que es fundamental, de hecho, he sido veinte años director de Radio Marañón y ahora soy presidente de Radio Cutivalú, aunque casi honorífico. Una radio que pretende ser evangelizadora (en la que lo primero son los pobres), que promueve valores evangélicos como la solidaridad, la organización, para construir el bien común. Ayuda mucho y su trabajo se hace masivo y va formando opinión pública.

Todo lo que humaniza es evangelizador como las enseñanzas y vida de Jesucristo. Hay movimientos humanizantes y hay que cogerlos de donde vengan (la mayoría de los cuales han surgido fuera de la iglesia) como los Derechos Humanos, el movimiento por los derechos de las mujeres, entre otras cosas, porque Cristo no vivió y murió solo para los 1.500 millones de cristianos, sino para los 7.500 millones que somos ahora, y el Espíritu sopla donde quiere y como quiere.