Tecnología al servicio de las mujeres

Cómo construimos un ecosistema global que forma, conecta y empodera

Hoy, en el Día Internacional de las Niñas en las Tecnologías de la Información y la Comunicación, queremos celebrar y visibilizar cómo la tecnología puede ser una poderosa herramienta de equidad cuando se pone al servicio de quienes más la necesitan. En un mundo donde hay casi 200 millones menos de mujeres que de hombres conectadas a Internet¹, y donde en muchos países de bajos ingresos 9 de cada 10 chicas jóvenes siguen sin usar la Red², hablar de brecha digital es también hablar de brecha de derechos.

A escala global, solo alrededor de un cuarto del alumnado en carreras TIC y apenas el 22,7% de las personas tituladas en estos estudios son mujeres, mientras que en la Unión Europea las especialistas en el sector solo llegan al 17%³. España tampoco escapa a esta realidad: aquí las mujeres representan algo menos del 28% de las personas graduadas en STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), por debajo de la media europea⁴.

En Taller de Solidaridad llevamos años construyendo un ecosistema de formación y conexión que llega a mujeres en contextos de vulnerabilidad en Colombia, Perú, Nicaragua, Bolivia… No se trata solo de enseñar herramientas digitales: se trata de abrir puertas, de ampliar horizontes y demostrar que el talento no entiende de géneros ni fronteras.

Colombia - Medellín. Mujeres programando el cambio

Las mujeres de la Zona Nororiental de Medellín enfrentan una realidad marcada por la desigualdad: empleos precarios, baja incidencia en espacios de toma de decisiones y estereotipos culturales que las apartan de las áreas STEM. En una ciudad con profunda brecha de género, acceder al conocimiento tecnológico se convierte en una cuestión de justicia. 

En 2025, junto a la Institución Técnica San José Obrero (ITSJO) y las Siervas de San José, pusimos en marcha el proyecto “Mujeres programando el cambio” para acompañar a 10 mujeres en formación en desarrollo web. Tras confirmar el impacto de esta primera edición, en 2026 ampliaremos el programa: las participantes del Nivel 1 profundizarán en tecnologías emergentes e inteligencia artificial aplicada al diseño web, y un nuevo grupo de 10 mujeres iniciará su camino. 

Más que un programa de formación técnica, esta iniciativa es una apuesta por la transformación personal, económica y social. Queremos derribar el mito de que el desarrollo web es un campo dominado por hombres. El talento no tiene género y Medellín lo está demostrando.

“Gracias por creer en mí y darme la motivación para cumplir con mis sueños”

— Daniela María Martínez, participante del programa en Medellín

“Tengo muchas expectativas con este proyecto, me gustaría aprender mucho porque sé que estos conocimientos me pueden servir para lograr mejores trabajos”

— Isabel Blandón, participante del programa en Medellín 

Piura - Perú. Marketing digital para emprendedoras

En Piura, Perú, acompañamos a 50 mujeres del proyecto “Juntas por la Igualdad” en una experiencia formativa que fue mucho más que una capacitación técnica. A través de sesiones sobre estrategia de marca, herramientas digitales y comunicación transformadora, fortalecimos sus emprendimientos y les entregamos dispositivos que les permitieron aplicar de inmediato lo aprendido. 

La tecnología se convirtió así en aliada de su autonomía económica: aprender a comunicar mejor sus productos, construir una identidad de marca y usar las redes como escaparate y canal de venta fueron pasos concretos hacia una mayor independencia. El intercambio fue bidireccional: compartimos experiencias de mujeres de otros países que, gracias a la comunicación digital, se han posicionado como referentes en sus territorios. Reconocerse en esas historias amplió horizontes y reforzó algo esencial: la conciencia de pertenecer a una red internacional que avanza unida. 

Red internacional. Competencias digitales que conectan mundos

Más allá de la formación presencial, dos iniciativas digitales consolidan este ecosistema global: el programa de mentorías MentoRIES y el curso “Pensar en Grande”, impartido a través de WhatsApp. Ambas tienen algo en común: no solo mejoran las competencias digitales de las participantes, sino que las conectan con mujeres de países y realidades muy distintas, ampliando su visión del mundo y su red de apoyo. 

MentoRIES: acompañar, conectar y transformar 

En su tercera edición, MentoRIES ha reunido a 11 mentoras gallegas —profesionales voluntarias de ámbitos como comunicación, finanzas, digitalización o psicología social— con 11 emprendedoras, entre ellas tres mujeres peruanas vinculadas a Cutivalú, nuestra socia local en Piura. Esta participación internacional refuerza la conexión local-global del programa y consolida la Red Internacional de Emprendimiento y Solidaridad (RIES). 

El programa combina formación especializada en mentoría social, acompañamiento personalizado y espacios de intercambio grupal. Sus cuatro módulos abordan liderazgo femenino, interseccionalidad, empoderamiento económico y digital, y resiliencia. El resultado es una comunidad que aprende, crece y se cuida mutuamente. 

“Las mentorías me ayudaron a resolver dudas sobre mi negocio, valorar mi trabajo y conocer nuevas formas de ver mi proyecto gracias al apoyo de personas expertas. ¡MentoRIES permite avanzar y crecer!”

— Karina Paola Maza Inga, emprendedora productora apicultora, Perú 

“Se trata de contribuir a un sistema de emprendimiento sostenible donde más mujeres sean dueñas de su tiempo”

— Lara Capeáns, mentora voluntaria de MentoRIES 

 
Pensar en Grande: aprender desde del móvil, conectarse con el mundo 

El curso “Pensar en Grande”, desarrollado íntegramente a través de WhatsApp, nació para acercar la formación a mujeres con limitaciones de tiempo o conectividad. Su formato accesible ha resultado transformador: mujeres de Perú, Nicaragua, España, entre otros países, han aprendido juntas sobre gestión de negocios, finanzas básicas, estrategia y autoconfianza, compartiendo sus historias y dándose ánimos mutuamente. 

Una de sus participantes, Rous, técnica de campo de INPRHU en Nicaragua, vivió el curso desde una doble perspectiva: como profesional que acompaña a mujeres emprendedoras y como alumna. Esa experiencia le permitió reconocer sus propios vacíos y crecer desde la humildad, al tiempo que estrechaba lazos de confianza con las mujeres de su comunidad. 

“No solo acompaño desde mi experiencia, sino también desde el sentir de estar aprendiendo junto a ellas. Caminar, aprender juntas y apoyarnos entre mujeres es una forma poderosa de crecer” 

— Rous, técnica de campo de INPRHU, Nicaragua 

Desde Chulucanas, Piura, Jessica Tocto —madre de tres hijos y emprendedora de comida al paso— nos cuenta cómo hacía el curso de noche, una vez dormidos sus hijos, tras su jornada laboral barriendo las calles de su pueblo. Para ella, conectarse con otras mujeres de Perú y España fue revelador: descubrió que todas compartían el mismo sueño de emprender y los mismos miedos, y que juntas podían vencerlos. 

“Al escuchar a compañeras de otros países me sentí muy bien. Con su experiencia aprendemos unas de otras. Pudimos darnos ánimos entre nosotras y vencer esas dudas y esos miedos”

— Jessica Tocto, emprendedora y participante del curso, Chulucanas, Piura 

Conclusión. Un ecosistema digital que construye igualdad

Desde la Zona Nororiental de Medellín hasta los barrios de Piura, desde Galicia hasta las comunidades rurales de Nicaragua, estas historias comparten un hilo común: cuando las mujeres acceden a la tecnología, no solo se conectan, sino que se empoderan. En un contexto global en el que las chicas tienen un 35% menos de probabilidades que sus compañeros de contar con competencias digitales básicas², programas como “Mujeres programando el cambio”, “Juntas por la Igualdad”, “MentoRIES” o “Pensar en Grande” demuestran que la brecha no es una fatalidad, sino el resultado de decisiones políticas y educativas que se pueden cambiar. 

El desarrollo web, el marketing digital o la formación por WhatsApp son, en sus manos, palancas concretas para mejorar ingresos, negociar en mejores condiciones y participar en la vida pública. Mientras las estadísticas nos recuerdan que solo una minoría de los empleos y titulaciones TIC están hoy ocupados por mujeres³, estas iniciativas contribuyen a construir un ecosistema digital que pone la tecnología al servicio de la igualdad, la sororidad y la justicia social.

Un cambio que se hereda 

Muchas de estas mujeres son madres. Y eso importa, y mucho. Cuando una madre aprende a programar, a gestionar su marca digital o a participar en una red internacional de emprendedoras, no solo transforma su propia vida: transforma también la mirada de sus hijas. Cada mujer que rompe la barrera del sector tecnológico se convierte en un referente cercano, tangible y cotidiano para las niñas de su entorno. No en una figura lejana de un libro de texto, sino en alguien de carne y hueso que les demuestra que ese mundo también les pertenece. El cambio que hoy construimos en Medellín, en Piura o en las comunidades rurales de Nicaragua no termina en esta generación: se siembra en la siguiente. 

Porque cuando las niñas programan, emprenden y se forman en digital, el mundo no solo avanza más lejos: lo hace en una dirección más justa para todas. Y cuando son sus madres quienes lideran ese camino, la transformación es doble, inevitable y poderosa. 

Cuando las niñas programan, el mundo avanza más lejos

Día Internacional de las Niñas en las TIC. 24 de abril