El Ministerio de Educación de Bolivia ha reconocido oficialmente el CEA San José de Ushpa-Ushpa como Centro de Educación Alternativa, con capacidad para emitir titulaciones oficiales. Es el fruto de quince años de trabajo, constancia y convicción de las Siervas de San José, a las que acompañamos en este camino. Esta es la historia de cómo se construye un sueño.
Las Siervas de San José llegaron a Ushpa-Ushpa (Cochabamba) en 2009. Lo que encontraron las impactó: casitas dispersas, niños solos mientras sus padres trabajaban en la ciudad, mujeres migrantes del campo que no sabían leer ni escribir, sin agua, sin electricidad, sin escuelas. «Esta realidad nos motivó a buscar alternativas para la dignificación de las mujeres y mejorar las condiciones de vida de las familias», recuerda Gregoria Quico, la hermana que impulsó el proyecto desde el principio.
Lo primero que hicieron fue escuchar. «A partir de ese diagnóstico de la realidad, de escucha de sus aspiraciones y sueños, iniciamos el proceso de alfabetización», explica Gregoria. Porque lo que esas mujeres necesitaban antes que nada era poder leer y escribir para trabajar en la ciudad. Y lo que querían, cuando alguien les preguntaba, era superarse.
Un toldo, un sueño y muchas ganas
Empezaron sin nada. Sin aulas, sin recursos, sin certeza de que aquello fuera a prosperar. Solo con la convicción de que merecía la pena intentarlo. Un toldo precario junto a la comisión social de la parroquia, voluntarias de la ciudad, actividades de tejido y bordados para despertar capacidades, formación humana con enfoque de género. Y mujeres que llegaban, a veces con miedo, a veces sin saber muy bien por qué, y se quedaban.
Porque lo que encontraron en ese toldo no era solo formación — era un espacio donde por primera vez podían compartir sus problemas, sus sueños y sus miedos con otras mujeres que vivían lo mismo. «Aprendieron el conocimiento mutuo, la amistad y la solidaridad entre ellas, y nació el deseo de formarse para poder trabajar y superar la dependencia económica», dice Gregoria.
En 2013, Gregoria visitó Taller de Solidaridad y compartió la realidad de las mujeres de Ushpa-Ushpa. «Esta visita fue clave. Nos abrieron posibilidades de futuro para las mujeres». Al año siguiente, TDS aprobó el primer proyecto: capacitación técnica en confecciones, repostería, tejidos y formación para el liderazgo. El toldo precario empezaba a convertirse en algo sólido. Pero el camino que quedaba por recorrer era aún largo.
Trescientas mujeres después
Hubo momentos difíciles. Años en los que los recursos escaseaban, en los que los procesos burocráticos se alargaban, en los que el reconocimiento oficial parecía lejano. Y sin embargo, ninguna de ellas paró. Las Siervas siguieron. Las mujeres del barrio siguieron. TDS siguió. Porque cuando un proyecto está construido sobre la convicción de que es necesario, la resiliencia no es un esfuerzo extraordinario — es simplemente lo que toca hacer cada día.
Quince años de constancia que se traducen en cifras, y sobre todo, en cambio y crecimiento: trescientas mujeres y jóvenes capacitadas y certificadas en textil, confección y gastronomía. Más de veinte con sus propios emprendimientos familiares. Más de setenta formando parte de grupos de ahorro comunitario. Mujeres que asumen liderazgo en sus barrios, que han mejorado la situación económica de sus familias, que son valoradas en sus comunidades de una manera que antes no era posible.
«Lo que he aprendido en textil y confección me sirve mucho. Lo que gano me sirve para mantener a mis hijos, para salir adelante. Este trabajo nunca se acaba». Berna Guerrera · Emprendedora · Ushpa-Ushpa, Cochabamba, Bolivia
Ahora podrán ser profesionales
En febrero de 2026, después de un largo proceso de gestión, el Ministerio de Educación de Bolivia aprobó oficialmente el CEA San José como Centro de Educación Alternativa para formación técnica productiva de adultos y jóvenes. En convenio con Fe y Alegría, el centro podrá ofrecer formación hasta nivel de técnico medio — con docentes y recursos del Ministerio, con continuidad garantizada, con titulaciones que el mercado laboral reconoce.
«Podrán estudiar hasta técnico medio en las carreras que la población demande. Contaremos con el apoyo del Ministerio de Educación y, sobre todo, con la continuidad y sostenibilidad del proyecto que un día soñamos junto con las mujeres y TDS», señala Gregoria.
Para mujeres que llegaron a Ushpa-Ushpa sin saber leer ni escribir, sin papeles, sin nada — tener una titulación oficial no es un trámite. Es la prueba de que el camino recorrido fue real.
«Se está haciendo realidad el sueño de tantas mujeres: ser profesionales. Eso transforma sus vidas y les posibilita aportar al desarrollo de sus familias, de sus comunidades y, por tanto, al país». Gregoria Quico. Responsable del proyecto · Ushpa-Ushpa, Cochabamba, Bolivia
De un toldo precario en 2009 a un centro de educación alternativa oficial en 2026. Eso es lo que construyen quince años de constancia, resiliencia y mujeres — todas ellas — que se negaron a dejar de soñar.
