Voluntariado en Bolivia. Cultivando sonrisas y creciendo a nivel personal

Llegamos a Santa Cruz a las ocho de la madrugada. En el aeropuerto nos recibieron amablemente las hermanas Luisa y Maricarmen y nos llevaron al que sería nuestro hogar para todo el mes de julio. Un hogar que compartimos con Maricarmen y otras hermanas y en el que nos instalamos en una habitación amplia con todas las comodidades que se puede tener.

Durante las primeras semanas y de la mano de Mari Carmen, Sierva de San José y coordinadora de los proyectos que apoya Taller de solidaridad, visitamos los centros de Alto Litoral y Monte Olivos en los que pudimos colaborar en tareas de apoyo escolar, tanto para los niños como para las mujeres, y conocer los talleres de gastronomía, costura y horticultura.

Estas actividades nos han permitido conocer de primera mano la realidad en la que viven gran parte de la población de estos barrios, con mínimos recursos y sin medios que contribuyan a favorecer los hábitos de higiene. Una situación que no logra borrar las sonrisas de los rostros de las mujeres que nos hemos ido encontrado.

El primer proyecto que conocí fue el huerto ecológico en el Alto Litoral, en el que la profesora Casta enseñaba a las mujeres cómo hacer abono. Allí estaban, con sus mejores galas, participando y compartiendo, ayudándose unas a otras entre risas. Lo cierto, es que fue una experiencia increíble ver como las mujeres iban participando en la elaboración del abono, siguiendo cada uno de los pasos que marcaba la profesora. Pero lo que más me impactó, es que pese a que cada una tenía una problemática personal al entrar por la puerta parecía que todo lo malo se quedaba fuera, su rostro reflejaba alegría y vitalidad. Es sorprendente como el taller les ayuda a desconectar de sus problemas y como se contagian unas a otras de esa alegría y vitalidad.

Finalizamos el día con un “gran festín” que nos prepararon las mujeres acompañado de refrescos, entre ellos el mocochinchi que es una bebida refrescante y azucarada, típica de la gastronomía boliviana que se elabora con melocotones pelados y deshidratados. de refrescos. Entre refrescos y sonrisas aprovechamos a dedicarles unas palabras de agradecimiento por habernos abierto las puertas del taller.  

Personalmente me llevo de todas estas mujeres un gran aprendizaje. 

Marisol. Julio 2023. Cochabamba Bolivia

2 comentarios en “Voluntariado en Bolivia. Cultivando sonrisas y creciendo a nivel personal”

  1. Qué bonita experiencia. Aquí te esperaremos con los brazos abiertos y un buen café para escuchar todas tus historias de primera mano. Muchos saludos desde este lado!

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