Cada cierto tiempo se visita las comunidades para dar talleres de sensibilización sobre las mujeres, sus derechos, la problemática familiar… Se hace un seguimiento de los chicos y las chicas que vienen a los talleres y al comedor.
Los estudiantes tienen bastantes horas lectivas, con jornadas de mañana y tarde. Cuando salen del colegio, se acercan hasta el centro de Wasi Nazaret para acudir a los talleres. Algunos van también los fines de semana a las academias para hacer refuerzo escolar, desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Los hay que incluso se ven obligados a combinar la academia con trabajos esporádicos. Por lo que una se pregunta, ¿cuándo tienen tiempo para ellos?
Aún así, pocos logran ir a la universidad. Es cierto que los chicos están llenos de sueños e ilusiones que nos contagian, pero muchos de ellos no podrán cumplirlos, ya que apenas serán capaces de acabar el colegio.
Y cuando alguno logra llegar a Cuzco o a Lima para cursar estudios superiores se enfrentan a un choque tan brusco que muchos acaban volviendo a casa, y otros pasan periodos muy complicados para adaptarse a una realidad que les supera. A pesar de todo, es admirable sus ganas de aprender en medio de tanta dificultad.
Se ennovian muy jóvenes, tienen hijos muy pronto y eso acaba limitándoles. Les resulta muy difícil tomar confianza, creer en sus posibilidades y capacidades. Normalmente son tímidos, aunque cuando consigues romper ese muro de desconfianza, se muestran tremendamente cariñosos. Nos preguntan por España, por el clima, la comida, la gente…
Muchos quieren saber si la geografía es similar y les tenemos que contestar que no, que es bastante diferente. En Perú tienen sierra, selva y costa. Un dato, el 60% del país es selvático, pero en esta zona tan solo vive el 10% de la población.

Los más necesitados se quedan a comer en el comedor de las Siervas. Un comedor, que en el 2015 se vieron obligadas a cerrar por falta de financiación, aunque pudieron reabrirlo al año siguiente, eso sí, con menos niños !Qué injusticia!, unos tanto y otros tan poco.

En lugares como Ccañoccota tienen un colegio de primaria al que tan solo acuden tres estudiantes. En otras comunidades, como Pampalahua, la profesora va hasta allí tan solo una vez a la semana par dar clase a los pequeños del pueblo.

En estas hermosas tierras la vida es dura hasta para ir al médico. Se tienen que desplazar dos horas hasta Cuzco en autobús para acercarse a un centro de salud, porque no se fían del pequeño ambulatorio que tienen en el pueblo. Según nos cuentan, todo lo arreglan con ibuprofenos. Y se puede ser pobre, inculto, pero nadie quiere que se insulte su inteligencia y menos aún que jueguen con su salud.

Checacupe-Perú
22-8-2018 a 22-9-2018
