Cuando una persona accede a la educación empieza a forjar su futuro y a convertirse en pieza clave del puzzle social. Cuando una niña, cuando una mujer accede al derecho a la formación al igual que lo hace un niño, un hombre, no solo está ejerciendo un derecho fundamental básico del ser humano, además se está convirtiendo en motor de cambio para su familia, su comunidad y su país. Desde esta perspectiva trabajamos en los proyectos de TdS, porque entendemos que el conocimiento es la base del desarrollo personal, el cimiento de una sociedad justa e igualitaria. Un camino en el que todavía queda mucho por hacer, como bien nos muestran los números.

Datos sobre el acceso a la educación de las mujeres

16 millones de niñas nunca irán a la escuela. (Unesco)

Las mujeres representan dos tercios de los 750 millones de adultos que no están alfabetizados. (Unesco)

Sólo el 23% de las niñas pobres del medio rural completan la educación primaria en África subshariana. (ONU Mujeres)

Si todas las mujeres en los países de ingresos bajos y medianos completaran la enseñanza primaria, la tasa de mortalidad infantil (menores de 5 años) se reduciría en un 15%.  (ONU Mujeres)

  2,8 millones de vidas salvadas por año.(ONU Mujeres)

Pese a este panorama tan poco alentador el trabajo realizado hasta el momento en el acceso de las mujeres a la formación empieza a dar sus frutos en la sociedad. Los beneficios de la igualdad de género en la educación se traducen, entre otras cosas, en:

Beneficios de fomentar la igualdad de género en educación

Un mayor crecimiento económico: “Un mayor nivel educativo para las mujeres, que las niñas tuvieran acceso a niveles superiores de educación y a lograr una mayor igualdad en el número de años de formación, ha supuesto aproximadamente el 50 por ciento del crecimiento económico en los países miembros durante los últimos 50 años” OCDE

Reducción de la mortalidad infantil: “Por cada año adicional de formación para las mujeres en edad reproductiva, la mortalidad infantil disminuyó en un 9,5 por ciento” Estudio de E. Gakidou, et al. (datos de 219 países obtenidos entre 1970 y 2009)

Cambios en la vida de las personas y las comunidades

Además, de estos beneficios globales se producen importantes cambios en las comunidades:

“cuando apoyamos la formación profesional y emprendedora de las mujeres en el sector rural, se van uniendo piezas que se entrelazan en el interior de ellas, van incorporando no solo las bases para que ellas y sus familias autogeneren ingresos e independencia económica, sino que dentro de ellas mismas se producen transformaciones: se ven y sienten más confiadas, toman interés en lo que ocurre en sus comunidades, se dan cuenta que tienen una fuerza inmensa y que perfectamente pueden hacerse cargo de sacar adelante la producción de sus fincas, toman el protagonismo en ese proceso largo de cambiar la visión que las sociedades tienen sobre roles tradicionales de género”

Melina Caballero Campos, técnica de proyectos de Cooperación Internacional de Taller de Solidaridad

Unos roles que están muy presentes en el ámbito laboral. Por eso en TdS trabajamos para romper barreras y acabar con estereotipos a través de esa formación que les permita a las mujeres incorporarse a sectores predominantemente masculinos, como nos demuestra Daniela Leticia Ramos, joven emprendedora apicultora del proyecto Jóvenes Constructores, que llevamos a cabo en Nicaragua en colaboración con la ONG INPRHU SOMOTO y con el apoyo de la Comunidad de Madrid.

Esta apuesta por la formación está presente en la mayoría de nuestras iniciativas y en algunos proyectos son el foco principal sobre el que gira nuestra intervención, porque desde TdS creemos que no puede haber transformación social sin igualdad en el acceso a la educación.

Apostamos por la formación y la educación

Consideramos una de las principales palancas de cambio para la transformación y la justicia global 

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